“Jesús educa con autoridad porque es auténtico y es la verdad.”

CARTA ABIERTA A DANIEL ZAMUDIO – Perdónales, perdónanos…

abr 4th, 2012 | By | Category: Política y Sociedad

Por ALDO LLANOS MARÍN

Querido Daniel, primero y antes que nada perdóname por atreverme a escribirte esto pero al ver todo el revuelo que tu muerte ha causado en diversos medios (seculares y eclesiásticos), no he dejado de hacerme muchas preguntas y de querer “decirte” muchas cosas. No sé si creías en Dios, total muchos chicos que optan por el tipo de vida que llevaste reniegan de ella con suma saña ocasionada a veces por una mezcla de soberbia personal con “método de defensa” ante los muchos creyentes que solo acusan y hieren.

Te escribo porque debes saber que soy un creyente practicante -si es cabe esa clasificación-, y porque no tengo empachos en decir que tengo amigos gays, sí, confieso que a veces me he puesto muy intolerante, confieso que a veces me he avergonzado de su proximidad y que a veces el hecho de intentar hacerme más fiel a las enseñanzas de Cristo en la Iglesia, confundiera el mensaje de la verdad de la Ley Natural con la intolerancia y el rechazo a las personas.

Te escribo porque hay que ACLARAR esto de una vez por todas, porque es justo en el nombre de Jesús y porque quiero hacerlo como creo que le agradaría a Él: libre de banderías.

Con tu permiso Daniel:

La homosexualidad la conocí encarnada en un amigo del colegio del cual descubrí su orientación ya hace muchos años, claro, él nunca lo dijo y cuando ya se hizo notar no hace más de cinco años atrás en su facebook –sus fotos a lo “Village People” hicieron levantar mis sospechas jajajaja- hizo que lo siguiera con más atención. Por entonces mi labor dizque “evangelizadora” y “contracultural” se remitía a atacar sin ningún miramiento lo que hacían –y siguen haciendo- todos los colectivos y el lobby gay en el Perú y el mundo, pero con eso sólo me estaba fijando en lo negativo de las personas más que en el deseo de bien que subyace en todos y al que Jesús siempre apeló.

Lamentablemente con eso solo ocasioné que dos amigas lesbianas -a quienes quería mucho por ser parte importante de mi vida escolar y universitaria respectivamente-, se alejaran de mí y eso me ha dolido al darme cuenta de ello tiempo después, porque tenían sus problemas personales y porque tal vez pude ayudarles, escucharles y estar con ellas en sus momentos difíciles… como lo hacía años atrás… cuando no tenía esos falsos e insensibles “escrúpulos espirituales” muy típicos de los cristianos conversos por voluntarismo que rápidamente caen en lo que Joan Baptiste Torelló clasificó dentro de las “Neurosis espirituales”

Pero tal vez el caso que marcó una inflexión y fue el comienzo del fin de esos “escrúpulos espirituales” fue conocer a Simón (nombre cambiado por respeto a su persona). A él lo conocí en un hospital del Seguro Social cuando como parte de mi tratamiento para vencer una probable metástasis que me agobiaba, debía hacerme un sinfín de exámenes, análisis y chequeos de rutina. Recuerdo muy bien el mes en el que tenía que pasar por infectología para los exámenes correspondientes y grande fue mi curiosidad al ver que en ese mismo lugar recibían el tratamiento TARGA los pacientes infectados de VIH y como era de esperarse la población que mejor distinguí fue una: la homosexual. Es distinto enfrentarte a homosexuales -a través de las redes sociales o través de foros de debate público o académico-, y las posiciones que propone su activismo y otra cosa es verlos en esa situación tan difícil, verles las caras marcadas por el dolor y la angustia, las caras de los que apostaron jugando a la ruleta rusa y … perdieron.

Me dolió porque eran seres humanos, doblados y desalentados en sus expresiones, tan distintas de esas caras llenas de soberbia que veo en sus promotores intelectuales, maquillados con un garabato de sonrisa cuando como por obligación moral tenía que sonreírles al cruzar con ellos las miradas. Me dolió por mis amigos, por ellos a quienes indirectamente les aparataba la mirada con mis comentarios duros, ¡¡¡durísimos!!! en nombre de una moral que no debe lanzarse a nadie como arma arrojadiza desvirtuando así su belleza innata… y le vi, no tenía más de veinte años, delgado muy delgado, era casi un niño y llevaba una Biblia latinoamericana en sus manos, no podía ser, alguien tan joven no podía estar pasando por eso, recibió su tratamiento (al menos eso supongo porque entró a consulta privada) y se fue junto a su padre que lo abrazó y se lo llevó por el frío pasillo del hospital… me hice muchas preguntas tales como: ¿Qué estoy haciendo?, ¿qué me está pasando?, ¿acaso no me importan nada mis amigos por más homosexuales o pecadores que fueran?, ¿qué Evangelio anunciaba con mis formas?, pero allí no quedó todo. Al año siguiente estaba por el templo de “María Auxiliadora” en Breña porque era su fecha y esperaba con ansias la misa y la procesión. Tenía tanto que agradecerle porque mi mal no se había extendido a ninguna parte del cuerpo (al menos no por ahora) y estaba feliz y radiante en medio de mucha gente.

Como para “hacer hora” decidí entrar a la librería (los que me conocen ya saben mi pasión por los libros) y me entretuve en los estantes revisando por aquí y por allá hasta que le vi, Simón estaba viendo algunas estampas y había comprado algunos folletos, creo que se dio cuenta de que lo estaba mirando y levantando la vista coincidimos y le dije:

- hola

- hola (me respondió)

- disculpa creo que te he visto en…

- (rostro de interrogación)

- bueno en ESSALUD

La cara le cambió y agachó la mirada como si estuviese muy avergonzado

- lo siento no quise incomodarte

- no te preocupes, no es usual que alguien quiera hablarme así de pronto…

- mira, solo que me llamó la atención dos cosas, las veces que te he visto por ESSALUD siempre te he visto con una Biblia y ahora te encuentro hoy por acá comprando artículos religiosos y supongo que…

- ¡sí! También vine por la Virgen… ¿está linda, no?

Sabía que era mi oportunidad para resolver una duda y se lo pregunté…

- ¿Vienes a misa siempre, verdad?

- ¿Lo dices porque soy gay?

- Bueno, sí,… no,… lo que quiero decir (intentando arreglar lo bruto que había sido)

- No comulgo, aunque lo anhelo, me duele porque amo a la Iglesia, a la Virgen “María Auxiliadora”, porque sé que Jesús está conmigo y no me dejará nunca, pero…

- ¿pero qué?

- Me duele el rechazo de la gente, no quiero que me apoyen en lo que soy, solo quiero que no me rechacen, como si fuera un leproso, un indeseable y menos… en el templo

En ese momento se me cayó la venda, era obvio que así como él habían muchos -tal vez la mayoría-, que asumen su homosexualidad e intentan vivir su fe en un Dios que nunca avaló el pecado, pero que nunca dejó solos a los pecadores, que atacó el error pero no rechazó a las personas que erraban, que tuvo una predilección por todos nosotros los pecadores porque vino a darnos la salvación y la vida eterna.

Durante la conversación el sentido común se imponía, era obvio que él no entraría al templo de la mano de su pareja porque eso incomodaría a la gente que sabe que una relación homosexual entre dos hombres no es natural y tampoco entraría a misa vestido de mujer o como “Drag Queen” porque eso es querer imponer la decisión propia a la Iglesia y a todos los fieles, era obvio que él no sería catequista sabiendo que al vivir así no viviría conforme a lo que enseña la Iglesia y tampoco sería tan soberbio de querer patear el tablero exigiendo una Iglesia “a su manera” (algunos “progres” hablan de Iglesia “inclusiva” deformando sus alcances y significado con la simple apropiación del término en un contexto equivocado).

El problema era que Simón exigía respeto, él no se metía con nadie pero le disgustaba las miradas de desprecio dentro de un templo, era cierto que sus modos eran afeminados o muy delicados pero creía en Dios y en la Iglesia con todas sus fuerzas y por otra parte eso le causaba mucho dolor por lo que él vivía con su orientación, estaba claro que sufría una dualidad muy lógica que no le daba la supuesta felicidad de solo haber “salido del closet”, porque estaba entre elegir dos modos de vivir que llegado a un punto sustancial, no podía evitar su contraposición, de este modo se entiende porque muchos homosexuales se vuelven ateos, agnósticos o dejan la Iglesia Católica por cualquier otra oferta religiosa que apruebe su forma de vivir en el variopinto espectro de las iglesias protestantes ”progres” y las religiones orientales. (Revisen las creencias y el rumbo espiritual de Ricky Martin que para muestra es ejemplificadora).

¿Pero cuál debe ser la actitud de los creyentes, Daniel?

1.- Darles respeto, mucho respeto y la mejor forma de darles respeto es tratándolos como lo que son: personas humanas, como tú y como yo y haciendo conocer nuestra posición claramente sobre su forma de vida, sin violencias sino con caridad, nada de dobleces y que sepan que a pesar de que pensamos distinto los ayudaremos en sus dudas, sus tristezas, sus soledades, “sin hacerse ascos de nadie” como preconizaba San Josemaría Escrivá porque el cariño es el mismo. Si no encuentran apoyo y comprensión ante sus problemas de parte de los que decimos vivir cristianamente, ¿dónde lo encontrarán?

2.- No aprovecharnos de la coyuntura de tu muerte Daniel para llevar “agua para nuestro molino”, en virtud de ello estoy en desacuerdo con la posición que han tenido ciertas personas de la Iglesia que han aprovechado para inocular entre el apoyo y la comprensión -cual virus Troyano-, ciertas tendencias teológicas trasnochadas (ya saben a qué me refiero) porque me parece que no es cristiano, y pongo como ejemplo el inicialmente bello mensaje del sacerdote chileno Pedro Labrín S.J que de pronto y conforme va avanzando, empieza a retorcerse y a deformarse convirtiéndose en un panegírico de una teología relativista y una antropología descarriada. No creo que sea el momento para decir cosas como: “El creador te hizo así”, “Esta condición es amada por Dios objeto de tu orgullo y causa de nuestra admiración” ¿?, sin ninguna objetividad intelectual. En la actualidad sabemos científicamente que la homosexualidad tiene muchos causales que van desde el desorden familiar, violencia sexual hasta el desorden bioquímico y a la fecha no hay ningún genetista serio que apruebe la existencia de un “gen homosexual” como para decir que la homosexualidad es natural o que se trata de un tercer sexo. Los orígenes del homosexualismo son múltiples y complejos sin duda.

3.- Te pido que los perdones y nos perdones Daniel porque si han habido neo nazis o quién sea quien fuere el causante de tu brutal golpiza y posterior muerte, es porque nosotros los cristianos no supimos enseñar el valor del PERDON, sí Daniel, a pesar de que a muchos les encantaría leer con mayúsculas en estas reflexiones las palabras inclusión, tolerancia o pluralismo, el problema es un déficit en la capacidad de perdonarnos, porque solo así puede haber INCLUSIÓN, TOLERANCIA y PLURALISMO DE VERDAD y no simples y vanas palabras. Si no nos perdonamos y no sabemos perdonar, esas palabras serán usadas en un discurso dialéctico que lo único que promueve es la distinción por oposición y en la que todo se clasifica en bueno – malo, me gusta – no me gusta, amigo – enemigo, te amo – te odio y que lleva más temprano que tarde al enfrentamiento y a la separación. Ahora ya se entiende porqué los colectivos que usan esas palabrejas tienen una buena dosis de socialismo en sus venas, el método dialéctico es de lo único que beben pero por ese camino jamás parará esto y seguirá ocurriendo, porque yo no creo en la fuerza del te amo – te odio, sino en el te amo – te perdono – te amo más… a pesar del desdén de los cristianos en su mayoría, que no queremos tomarnos a Dios “en serio” y vivir la santidad a la que estamos llamados. Por eso no hemos podido insuflar la caridad y el perdón en nuestras sociedades latinoamericanas, simplemente hemos dejado laissez faire, laissez passer a todo lo que aparecía: ideologías neo nazis como ideologías de género y gay, materialismos por un lado y psicologismos por el otro, fundamentalismos de una parte y relativismo por otra parte pero… ¿en dónde dejamos la belleza del cristianismo?, ¿nos perdonas por eso Daniel?

6 comentarios
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  1. Estimado Aldo:

    Tu artículo nos invita a la reflexión con respecto al modo de actuar de quienes nos llamamos practicantes o simplemente cristianos. Tu modo de ver las cosas no se encasillan en un cuadrado que solo nos hace empezar de nuevo en cada uno de sus ángulos. Yo creo que desde donde esté Daniel nos ha perdonado y nos permite abrir nuestra mente en cuán hemos fallado y en realidad que tan humanos somos si nos hacemos llamar hijos de Dios.

    La homosexualidad es confundida como lo es la Cristiandad en nuestros días. Jesús tendió su mano a los HOMBRES (varón y mujer) no halló razas ni mucho meno orientaciones (vamos, las que sean).

    Una sociedad se forjar y se edifica en el respeto como base de las habilidades que serán virtudes -no en el desprecio y en odios inventados gratuitamente porque la sociedad “así lo exige”. Craso error. Volvemos a caer en el error.

    Un abrazo

  2. ¡Excelente, Aldo! Y también valiente.

  3. Muy bueno el articulo, me ayuda a reflexionar mucho. Saludos Aldo.

  4. Te basas en que el homosexualismo es una aberración, por haberlo leído en algún libro del AT, me parece que el Levitico. Desconozco el origen de la homosexualidad, unos dicen que se da por traumas en la niñez, otros por algún gen, muchísimos cristianos le echan la culpa al demonio, etc. A mi no me interesa su origen, lo que si quiero que se defienda es su derecho a ser felices siguiendo su gusto por personas del mismo género(gustos que no comparto). Ellos no hacen daño a nadie, deciden establecer una pareja y ser felices, en algunos países hasta se pueden casar, lo cual apoyo pues son libres de hacerlo. Les provocan molesta a la mucha gente conservadora que no entienden que en este mundo abundan gustos e ideas, queriendo ellos imponer los suyos como verdad absoluta, avalándose en su dios. No se debería mezclar la religión con las políticas de Estado, ojalá eso cambie en algunos años, porque estaríamos condenados a ser un país con costumbres medievales e ideas oscurantistas.

  5. Muy bueno Aldo, me gustó. Como sabes, la pastoral de la Iglesia los atiende, hay un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la atención pastoral de las personas con inclinaciones homosexuales. Además existen instituciones especializadas en la atención pastoral de estas personas, una conocida en Estados Unidos y México es Courage Latino, que organiza, por ejemplo, retiros especiales para ellos/as. El cardenal Oscar Rodríguez Madariaga (de Honduras) hace unos años, en el contexto del Encuentro Mundial de las Familias, verificado en la ciudad de México afirmó que no los “toleramos”, sino que los “amamos”. Añadiría que por ello mismo no renunciamos a la verdad, la verdad es lo único que auténticamente salva y redime, no las palabras de ocasión que se prestan a equívocos, como las que mencionas en tu artículo. Déjame te busco un artículo muy bueno de Paz Fernández Cueto, que abunda en lo que ya escribe san pablo a los Efesios: “Veritates facientes in caritate” (decir y hacer la verdad, pero con caridad).

  6. hola, me llamo Hector -soy de montevideo-uruguay; quisiera dejar mi humilde opinion, desde ya muchas gracias. Soy gay, cristiano, he participado en varias religiones cristianas y no voy a debatir los roles de estas y saben porque?… Porque ya me di cuenta q son guiadas x el hombre todo en el nombre de esas creencias fueron escritas x el Hombre es necesario explicar mas? respeto todas las opiniones; solo decirle a Daniel, amigo te mataron x odio, te mataron x que tu eras feliz, te mataron x que fueron cobardes, te mataron x que eran inferiores mentalmente pero tambien te mataron toda esa gente hipocrita q se hacen gargaras de moral esos son los criminales. Daniel amigo se que seras feliz, te estaremos esperando siempre .

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