“Jesús educa con autoridad porque es auténtico y es la verdad.”

PROMOCIÓN 94 STA – El final de la historia

jun 17th, 2013 | By | Category: Educación y Familia

Por ALDO LLANOS MARÍN

La última etapa de nuestra vida escolar, se forjó durante el trienio 1992, 1993 y 1994, en el corazón mismo de los efervescentes y significativos años noventa. En el mundo entero y en nuestro propio país se empezaba a vivir el naciente y avasallador fenómeno de globalización, debido en buena parte, al desarrollo de los medios tecnológicos de comunicación masiva y por la cada vez mayor integración de los mercados económicos. Prueba de ello es que en ese trío de años, el curso de computación dictado por el profesor “Cool Mc Cool” Giovanni García, nos cambió de materiales de trabajo año tras año para poder enseñarnos un obsoleto Quick basic, utilizando diskettes de tres y medio y de tres y un cuarto que no sirvieron de mucho ya que un año después, al egresar del colegio, hacía su aparición en el mercado peruano el sistema operativo Windows y se iniciaba la masificación de la internet.

El mundo a ritmo de Teckno

“… Sometimes I feel nobody gives me no warning, Find my head is always up in the clouds in a dreamworld. It’s not easy living on my own…” Freddie Mercury (Tema: “Living on my own”)

El año 1992 comenzaría a ritmo de techno, con temas tales como “The hitman” de A.B. Logic y “Rithym is a dancer” de Snap que fueron propaladas por la radio juvenil del momento que era Radio Studio 92. Aún recuerdo sus estúpidos eslóganes tales como “¡¡¡Studio, a forro!!!” (¿?) Posteriormente y gracias a esta radio, los aquinenses pudimos conocer y bailar los temas de Chimo Bayo tales como “Química”, “Bombas” y “La tía Enriqueta”; los temas de “2 Unlimited” tales como “Tribal dance”, “No limit”, “Get ready for this”; los temas de “The Sacados” tales como “Ritmo de la noche” y “Hablándole a la pared” o temas tan bailables como “Please dont go” de KWS. Eran los inicios del techno y también del reggae como moda musical, sino como olvidar “This is a party” de Yellowman y los posteriores éxitos de Apache Indian e Inner Circle quienes incluso se presentaron en nuestro país.

También se iniciaba un fenómeno musical que se movió independientemente de las radios, y ese fue el de la proliferación de la colección de casetes de “Máquina Total”, una suerte de remixes de larga duración en la que se unificaban las canciones techno más “toneras” y que obviamente estaba destinada para su uso en fiestas y discotecas. La primera vez que me llegó a la mano uno de estos casetes fue por obra y gracia del buen “Kikín” Enrique Joo, compañero de la selección de básquet, quién la popularizó posteriormente en todo el equipo y con mayor incidencia entre los de la misma promoción, como Daniel Díaz del Olmo, Gianmarco Huertas y Glenn Becerra quién posteriormente sería el más asiduo seguidor de esa música en todas las discotecas de medio pelo del centro de Lima (léase la “Cerebro”, la “Calle ocho” y el “Mantaro”).

La música es sin dudas determinante en la construcción del paisaje de la memoria para un adolescente, es como el soundtrack que da color al inestable discurrir de sus cortas pero apasionadas vidas, ya que las notas musicales se asocian al momento vivido y porque impregna nuestra memoria de emociones que nunca se olvidan, por eso y en virtud a ello, realizará unas breves disquisiciones al respecto… con el debido respeto, claro está.

El laberinto sentimental

“…Te busqué en mi auto rojo a las seis, llevaba un frac muy nuevo que en verdad no me quedaba muy bien. …” – Vilma Palma e Vampiros (Tema: “Auto rojo”)

En “no hay mayor alegría que amar y ser amado”, San Pablo nos sintetiza su poderosa antropología -desde la que partiremos-, ya que el culmen de la felicidad es alcanzado cuando uno ama y a la vez se sabe amado, por lo que en el fondo de toda aspiración humana, siempre subyacen estos deseos cual magma bajo la corteza. Durante la infancia es cuando esta aspiración se encuentra más o menos colmada de modo pasivo, el niño incapaz de reconocer lo que es la felicidad, tiende a recibir el mucho o poco amor de sus padres acumulándolo dentro de sí mismo pero sin poder salir de su “mismidad”. Pero cuando se entra en la adolescencia y uno se encuentra en la capacidad de salir de sí mismo en pos del otro, pero no para recibir sino fundamentalmente para dar, es cuando se notará la existencia de agujeros y grietas en la pared de los afectos, ya que si estos fueron bien cultivados desde la niñez (Ver el capítulo 1: “PROMOCIÓN STA 94 – El comienzo de la historia”) http://www.tomasalvira.com/?p=1354), entonces el adolescente podrá afrontar bien este “salir de sí mismo”, sino, se pasará la vida en una larga cadena de experimentos amorosos fallidos que deberían ser muy preocupantes para cualquier persona madura que tenga a su cargo un adolescente, aunque muchas veces la expresión práctica de sus afectos son subestimados por los adultos con argumentos tales como: “¡¡¡está bien!!!, mientras más experiencias tengan es mejor”, tal como lo preconizan muchos irresponsables, sean padres o profesores, por ignorancia o por comodidad.

A mí me marcó mucho esta época de mi vida y aún recuerdo vivamente como cambiaban radicalmente las expresiones de nuestras caras jóvenes cuando nos tocaba hablar de nuestras “respectivas cuestiones”. Tal vez esto cause una sonrisa risueña en muchos de los que lean esto y es porque hoy por hoy ya se han casado y tienen familias bien constituidas, pero nunca deben olvidar que nuestra labor es la de mejorar el proceso de desarrollo afectivo de nuestros hijos -sobre todo cuando estos sean adolescentes-, en comparación con el proceso que nos tocó recorrer.

Yo me río de recordar nuestras locuras de “amor”: como por ejemplo a Henry Trinidad, quién cuando ya faltaba poco para el toque del timbre de salida, ya tenía todas sus cosas listas para embalar por el portón en dirección opuesta a su casa, ¿su meta?, llegar antes de la salida del colegio Dalton en Petit Thoars. No sé si era por una chica en especial, pero lo único que recuerdo es que se ganó el apelativo de “templado por cualquiera 1″. Y si hablamos de “templados por cualquiera”, como olvidar a mi amigo Daniel Díaz del Olmo, el afamado “templado por cualquiera 2″, quién a veces llegaba tarde al colegio solo por estar subiendo (y bajando) a todos los buses de transporte público en la espera de toparse con el motivo de sus afectos. Lo más gracioso es que uno pensaría de que lo hacía por su enamorada, no, lo hacía sólo para que lo vea una chica que le gustaba pero que ni le hablaba. Tampoco te rías Roger León, que tú también hacías casi lo mismo en los buses que te traían al cole desde Palao en San Martín de Porres.

Como olvidar a Víctor Venancio (la “baba”), quién siempre nos hablaba a “camote” Yakov Luján y a mí de su enamorada la cual nunca aparecía ni en foto (como las de blanco y negro tamaño pasaporte que se ponían en la billetera de los templados). Pero grande fue nuestra sorpresa cuando un día, cansados de sus supuestos cuentos, de puros cargosos lo perseguimos hasta su casa en el mítico Pasaje Venus en el Rímac, solo para “conocer” a su enamorada a sabiendas de que esta vivía al lado. Con el nombre del barrio uno se esperaba una marciana por novia ya que tampoco le teníamos mucha fe a la “baba”, quién para atizar más aun nuestra sorna, trataba de desviarnos lejos de su casa, hasta que por cansancio y por hambre tuvo que ir derechito finalmente hasta su puerta con la jeta larga y nosotros atrás. Al entrar apareció la venusina en mención, que más que una marciana era una Venus de Botticelli, ¡¡¡nos tapó la boca la “baba”!!!.

Todos o casi todos tenían sus enamoradas, agarres, trampas, choque y fuga, etc. y lo contaban a los demás por lo que el estreno y comprobación de estas historias se llevaban a cabo en las actividades nocturnas que el colegio tenía (actuaciones, rifas, fiesta del cole, etc.) y que se prestaban para que la gente se bandereara si es que la fémina era digna de elogios encendidos. ¿Los que siempre “ganaban”? pues los más arreglados de la promoción quienes a veces traían a sus primas quienes a su vez se convertían en la fantasía de ensueño de los que tenía aun el marcador en contra.

¿Y los quinceañeros?, pues estos fueron también parte de la construcción de míticas historias, si hasta los profesores de Arte y Educación Física nos invitaron a los de la promoción a los quinceañeros de sus hijas, quienes por coincidencia estudiaban en el Montserrat de la Av. Tacna.

Ya que este artículo también lo leerán personas cercanas a estas historias, es justo recalcar a modo personal, que las mejores fiestas escolares las viví junto a mis grandes amigas de dos colegios nacionales: El Teresa González de Fanning de Jesús María (Karoly, Yessica, Giovanna y Paty) y el Túpac Amaru de La Victoria (Pamela y Ana).

¿Qué buscábamos por aquellos años?, ¿acaso un simple despertar de nuestra sexualidad?, yo creo que había mucho más que eso, ya que aún la pornografía no hacía los estragos que hoy por hoy hace en las mentes de los adolescentes actuales, quienes pueden conseguirla con la facilidad de un click. En aquellos años, lo más maleado eran las revistas porno, las cuales eran un poco difíciles de conseguir dado el escrúpulo de los vendedores de puestos de periódicos por lo general, además de que entrar a un cine de barrio o al bullanguero “a sol la barra” del centro de Lima era casi imposible.

Fuimos la última generación en la que el tema aun era algo prohibido, algo de lo cual no se debía hablar  en el colegio, ya que casi nadie por no decir nadie, nos habló del tema más allá de una psicóloga ¿? quién llegó para realizar unas extrañas e inexplicables mediciones testiculares. Pero más allá de los esfuerzos del hermano Carlos Sánchez o del profe Millones todo lo tuvimos que aprender de la calle, ¿cómo es que íbamos a saber Amar?, ¿quién nos enseñaría el significado de continencia, castidad… Amor?, pues esta es una materia pendiente que nosotros debemos completar en épocas en las que casi la mayoría de nosotros somos padres de un niño.

Aquinense “súper star”

“… No me importa lo que piensa la gente de mí, que si traigo el pelo de alguna manera, porque me gusta traerlo así…” – Maná (Tema: “Me vale”)

Está claro que cuando se le pregunta a un adolescente sobre sus sueños de éxito, siempre te van a decir casi lo mismo: actor famoso, cantante o futbolista, y es que en la construcción de la personalidad y el camino hacia la madurez, el adolescente quiere ser admirado por todos, quiere ser reafirmado en su existencia y si son “multitudes” quienes le muestran aprecio y admiración, pues eso le significa que es al fin “alguien” en este mundo.

Los aquinenses no escapamos de este tema y de una u otra forma quisimos ser “alguien” en ese tiempo y momento. En mi caso, el campeonato de baskettball de ADECORE era el teatro de mis sueños por lo que aparte de los entrenamientos de las tardes, dedicaba muchas horas a practicar jugadas y ver videos en VHS de la NBA. Michael Jordan y Shawn Kemp fueron mis héroes y no paré hasta conseguir “clavar” la pelota, gracia que no me duró mucho ya que en una infortunada repetición no pude agarrarme bien del aro con ambas manos y caí al suelo fracturándome el brazo izquierdo, ¿consecuencia? no fui al viaje de promoción en el Cuzco, viaje en el que me mandaron saludos cachacientos por video mis compañeros de la selección: Glenn Becerra, Daniel Díaz del Olmo, Enrique Joo, Jimmy García, Miguel Sánchez y hasta “Mamut” Morales. Menos mal que el video fue una leyenda urbana gracias a las gestiones del “Tío marmaja” (Léase, el padre de familia presidente de la promoción).

Fueron inolvidables esos últimos años, sobre todo en épocas de ADECORE, cuando Santos nos llevaba en la custer escolar a los colegios–sede que sí tenían un coliseo cerrado. Aun recuerdo que todos íbamos escuchando música en nuestros walkmans, adelantando o retrocediendo la cinta musical, utilizando para ello un lapicero. Aun recuerdo nuestro uniforme negro y blanco, nuestro grito de “¡¡¡San-to-To-más!!!”, los gritos destemplados de los barristas, nuestros triunfos más sonados ante San Agustín o La Merced así como nuestras más dolorosas derrotas, en fin, tantas cosas.

No caben dudas que la etapa más compleja para un varón es la adolescencia ya que en esta debemos definirnos en cuanto a nuestras personalidades y debemos reafirmar nuestra valía y autoestima, en otras palabras es el tiempo en el que queremos descubrir quiénes somos realmente y qué significamos para este mundo. Por eso nunca me gustó participar de linchamientos públicos ni de bromas demasiado pesadas con respecto a alguien por mucho que se lo mereciera. Siempre supe que cualquier herida producida en este tiempo dejaría una cicatriz imborrable y eso de lejos me asustaba ya que empezaba a comprender que es mejor ser víctima que victimario. Lo lamento por aquellos que se sintieron lastimados por juegos excesivos y abusivos. Léase: “río, río, río” o los apanados si alguien se movía después de una voz de mando. El recuerdo de lo que fue mi mochila lo atestigua (fue desgarrada en cien pedazos, literalmente hablando, luego de querer ver un “río” en el aula del quinto B).

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Y así llegó el final, a ritmo de “Summer is magic” de Playa Hitty y “Tonight is the night” de Le Click, ya no quedaba más que vivir en el Santo Tomás de Aquino, ahora solo nos quedaba volver para los reencuentros de ex alumnos en Noviembre y en los tradicionales pero hoy extintos partidos de basquetbol entre alumnos y ex alumnos. El viaje de promoción fue un éxito ya que las dos aulas se comportaron como una sola, cosa que ya había sido demostrado con creces durante una formación de Octubre en la que nadie quiso moverse de su fila ante la rabieta de “Panthro” Távara quién quiso expulsar al “Ruso” Vizcardo por su estrafalario corte de cabello. Posteriormente el intercambio de escoltas sirvió para darle un toque más agónico a nuestra partida y a pesar de la desaforada alegría que algunos mostraron el ultimo día de clases, nadie imaginaba en ese momento que iba a ser de nosotros veinte años después (ni yo escribiendo esto).

El último suspiro fue la fiesta de promoción, la que se realizó extrañamente en el mes de Enero de 1995 en el desaparecido local el “Bertoloto” de San Miguel en horas de la noche, fue un epílogo casi triste, ya no volveríamos a ser esa familia que creció junta tantos años, tantos recuerdos, tantas vivencias, desde aquel día nos iríamos separando lenta e inexorablemente, otros serian nuestros nuevos amigos en la universidad, otras nuestras rutinas y gustos, es el destino final que nos recuerda que en este mundo material nada es eterno y todo pasa… solo Dios (en los buenos recuerdos y vivencias) queda.

CONCLUSIONES:

1.- No es ninguna novedad afirmar que la educación aquinense en nuestra etapa escolar ya estaba desfasada y ya no correspondía a los acelerados cambios que se producían en el mundo, tales como el fenómeno de la globalización, la irrupción de la internet y el Windows además de la competencia que ejercieron los colegios autodenominados “pre universitarios” y que implantaron una breve pero muy pegajosa moda.

PERO, de una forma u otra tampoco fue tan mala, razón por la cual casi todos (por no decir todos), hemos terminado siendo profesionales en tiempos en los que no existía la actual explosión de universidades y sus opiáceas ofertas “académicas”.

2.- Tampoco es una novedad que nuestra promoción fue de las últimas que sufrió en carne propia aquel lema de “la letra con sangre entra”, ya que la irrupción de los psicólogos en el sistema educativo en los noventas promovió que eso se acabe, aunque nos hayamos ido ahora hacia el otro extremo: escolares faltosos con sus profesores, pérdida de autoridad real del maestro frente a los padres y la incubación de promociones de individuos cada vez más engreídos.

PERO, a pesar de todos los palmetazos, las jaladas de patilla, o simplemente los “patitos” por todo el patio si es que llegabas tarde; crecimos con una natural tendencia hacia los juicios de valor: si te castigaban y te caía palo, era porque lo que hacíamos estaba mal y no se admitían excusas (el golpe las disolvía en el acto). Por la misma vía, aprendimos que las órdenes se debían ejecutar a la primera y no darle tantas vueltas al asunto; aprendimos que al profesor se le respeta a pesar de que éste tuviera un carácter muy bonachón como el de “Rufus” Pereira o el del profe “Mamerto” Anaya. Seamos claros, nadie ha salido traumado por un poco de disciplina, sino todo lo contrario a como lo pontifica una cierta psicología educativa de matriz roussouniana que graves consecuencias ya ha causado.

3.- Se podría hacer un recuento de las cosas negativas que pueden haberse suscitado en el curso de nuestra escolaridad, tales como algunos excesos disciplinarios de “Panthro” Távara o de alguno de los auxiliares; que la infraestructura del cole dejaba mucho que desear, sobre todo en lo concerniente a la iluminación y a los baños del primer piso; o que en algunos casos, los cursos dictados eran prácticamente un saludo a la bandera –tal como lo eran las inolvidables y delirantes “clases” del recordado profe Julio Flores-; PERO, hay una virtud que nos debe mover por encima de todo y ese es el AGRADECIMIENTO, ya que fueron la mayoría de las veces las que los docentes y el personal directivo y administrativo, hicieron un gran esfuerzo por sacar la institución adelante junto con nosotros.

Creo que hay algo peor que hacer un recuento de las cosas negativas del lugar que nos haya cobijado, sea cual fuere, y ese es el desagradecimiento motivado por un impostado o sobrestimado sentido de “justicia” que en la actualidad ha llevado a muchos peruanos a ser desagradecidos con las F.F.A.A., en su lucha contra el terrorismo comunista; con la Iglesia Católica, a pesar de su innegable labor de servicio y conformación de la identidad nacional; con el rol de la familia natural, que lucha contra taras evitables como el divorcio, el aborto, la ideología de género, etc. (Podría hacer una argumentación antropológica al respecto por si alguno quiere debatirlo) y de este modo no puede construirse ninguna ciudadanía viable si es que esta no está entroncada en conceptos – base derivadas de una correcta antropología.

Por eso hay un viejo dicho que reza: “Es de bien nacidos ser agradecidos”, y por ese motivo sobre todo, es que he escrito este recuento de nuestra escolaridad, para que jamás sea mancillada su memoria a futuro como ha sucedido muchísimas veces con diferentes eventos de la historia humana.

Finalmente solo me queda desearles el mejor de los éxitos: 1.- Familiares – 2.- Profesionales – 3.- Económicos, (siempre en ese orden de importancia) ya que me hace muy feliz el poder leerlos y verlos en las redes sociales compartiendo sus alegrías y tristezas.

“De nadie hables mal jamás, aunque sean cosas verdaderas o manifiestas, a no ser en la confesión, y esto cuando no puedas manifestar de otra manera tu pecado. Escucha con gusto cuando alguien es alabado, más que cuando es vituperado” SAN VICENTE FERRER O.P – “TRATADO DE LA VIDA ESPIRITUAL”

Un comentario
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  1. Hola Aldo, de verdad muchas gracias por escribir esto. LLegué al cole en 1ero de Secundaria pero al leer tus crónicas parece que hubiera estudiado con Ustedes mucho más de 5 años. Un fuerte abrazo para ti y para toda la promo …. que sigan los éxitos …..

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