“Jesús educa con autoridad porque es auténtico y es la verdad.”

COMO RESPONDER ANTE LOS ESCÁNDALOS SEXUALES EN LA IGLESIA – Homilía del padre Roger J. Landry

mar 30th, 2010 | By | Category: Religión, Teología y Vida Eclesial

Por ALDO LLANOS MARÍN

Cuando uno lee sobre estos temas siempre siente un amargo sabor en la boca, sobre todo, si es que se ama mucho a la Iglesia como Madre que es. Por eso mismo nunca seremos lo suficientemente buenos como para saber corresponderla al igual que a nuestras madres consanguíneas con las que tenemos una deuda casi impagable y cuyos sufrimientos siempre nos parten el alma. Tengo un par de libros y muchas citas del sacerdote Roger J. Landry y nunca pensé que la mejor respuesta ante esta difícil situación la encontraría en una de sus homilías recientes, pronunciada en la Parroquia del Espíritu Santo en Fall River, MA (Estados Unidos). Saquen sus propias conclusiones:

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La nota de ocho columnas de la semana pasada no se la llevó el desfile del Súper Bowl ni quién sería el mariscal de campo, ni tampoco el discurso del Presidente al Estado de la Unión hablando de los operativos terroristas en los Estados Unidos. Nada de esto fue la noticia principal. Los encabezados fueron capturados por la muy triste noticia de que algunos sacerdotes en la Arquidiócesis de Boston abusaron de jóvenes a quienes estaban consagrados a servir.

Es un escándalo mayúsculo, uno que muchas personas que durante largo tiempo han tenido aversión a la Iglesia a causa de alguna de sus enseñanzas morales o doctrinales, lo están usando como pretexto para atacar a la Iglesia como un todo, tratando de implicar que después de todo ellos tenían razón. Muchas personas se han acercado a mí para hablar del asunto. Muchas otras hubieran querido hacerlo, pero creo que por respeto y por no querer sacar a relucir lo que consideran malas noticias, se abstuvieron; pero para mí era obvio que estaba en su mente. Y por eso, hoy quiero atacar el asunto de frente. Ustedes tienen derecho a ello.

No podemos fingir como si no hubiera sucedido. Y yo quisiera discutir cuál debe ser nuestra respuesta como fieles católicos a este terrible escándalo. Lo primero que necesitamos hacer, es entenderlo a la luz de nuestra fe en el Señor. Antes de elegir a Sus primeros discípulos, Jesús subió a la montaña a orar toda la noche. En ese tiempo tenía muchos seguidores. Él habló a Su Padre en oración acerca de a quiénes elegiría para que fueran sus doce Apóstoles, los doce que Él formaría íntimamente, los doce a quienes enviaría a predicar la Buena Nueva en Su nombre. Él les dio el poder de expulsar a los demonios. Les dio el poder para curar a los enfermos. Ellos vieron como Jesús obró incontables milagros. Ellos mismos obraron en Su nombre numerosos milagros.

Pero, a pesar de todo, uno de ellos fue un traidor. Uno que había seguido al Señor, uno, a quien el Señor le lavó los pies, que lo vio caminar sobre las aguas, resucitar a personas de entre los muertos y perdonar a los pecadores, traicionó al Señor. El Evangelio nos dice que Él permitió que Satanás entrara en él y luego vendió al Señor por treinta monedas en Getsemaní, simulando un acto de amor para entregarlo. “Judas,” le dijo Jesús en el huerto de Getsemaní, “con un beso entregas al Hijo del hombre” Jesús no eligió a Judas para que lo traicionara.

Él lo eligió para que fuera como todos los demás. Pero Judas fue siempre libre y usó su libertad para permitir que Satanás entrara en él y, por su traición termino haciendo que Jesús fuera crucificado y ejecutado. Así que desde los primeros doce que Jesús mismo eligió, uno fue un terrible traidor. A VECES LOS ELEGIDOS DE DIOS LO TRAICIONAN. Este es un hecho que debemos asumir. Es un hecho que la primera Iglesia asumió. Si el escándalo causado por Judas hubiera sido lo único en lo que los miembros de la primera Iglesia se hubieran centrado, la Iglesia habría estado acabada antes de comenzar a crecer.

En vez de ello, la Iglesia reconoció que no se juzga algo por aquellos que no lo viven, sino por quienes sí lo viven. En vez de centrarse en aquel que traicionó a Jesús, se centraron en los otros once, gracias a cuya labor, predicación, milagros y amor por Cristo, nosotros estamos aquí hoy. Es gracias a los otros once -todos los cuales, excepto San Juan, fueron martirizados por Cristo y por el Evangelio, por el cual estuvieron dispuestos a dar sus vidas para proclamarlo- que nosotros llegamos a escuchar la palabra salvífica de Dios, que recibimos los sacramentos de la vida eterna.

Hoy somos confrontados por esa misma realidad. Podemos centrarnos en aquellos que traicionaron al Señor, aquellos que abusaron en vez de amar a quienes estaban llamados a servir, o, como la primera Iglesia, podemos enfocarnos en los demás, en los que han permanecido fieles, esos sacerdotes que siguen ofreciendo sus vidas para servir a Cristo y para servirlos a ustedes por amor. Los medios casi nunca prestan atención a los buenos “once”, aquellos a quienes Jesús escogió y que permanecieron fieles, que vivieron una vida de silenciosa santidad. Pero nosotros, la Iglesia, debemos ver el terrible escándalo que estamos atestiguando bajo una perspectiva auténtica y completa.

El escándalo desafortunadamente no es algo nuevo para la Iglesia. Hubo muchas épocas en su historia, cuando estuvo peor que ahora. La historia de la Iglesia es como la definición matemática del coseno, es decir, una curva oscilatoria con movimientos de péndulo, con bajas y altas a lo largo de los siglos. En cada una de esas épocas, cuando la Iglesia llegó a su punto más bajo, Dios elevó a tremendos santos que llevaron a la Iglesia de regreso a su verdadera misión. Es casi como si en aquellos momentos de oscuridad, la Luz de Cristo brillara más intensamente.

Yo quisiera centrarme un poco en un par de santos a quienes Dios hizo surgir en esos tiempos tan difíciles, porque su sabiduría realmente puede guiarnos durante este tiempo difícil. San Francisco de Sales fue un santo a quien Dios hizo surgir justo después de la Reforma Protestante. La Reforma Protestante no brotó fundamentalmente por aspectos teológicos, por asuntos de fe -aunque las diferencias teológicas aparecieron después- sino por aspectos morales. Había un sacerdote agustino, Martín Lutero, quien fue a Roma durante el papado más notorio de la historia, el del Papa Alejandro VI.

Este Papa jamás enseñó nada contra la fe -el Espíritu Santo lo evitó- pero fue simplemente un hombre malvado. Tuvo nueve hijos de seis diferentes concubinas. Llevó a cabo acciones contra aquellos que consideraba sus enemigos. Martín Lutero visitó Roma durante su papado y se preguntaba cómo Dios podía permitir que un hombre tan malvado fuera la cabeza visible de Su Iglesia. Regresó a Alemania y observó toda clase de problemas morales. Los sacerdotes vivían abiertamente relaciones con mujeres. Algunos trataban de obtener ganancias vendiendo bienes espirituales. Privaba una inmoralidad terrible entre los laicos católicos. Él se escandalizó, como le hubiera ocurrido a cualquiera que amara a Dios, por esos abusos desenfrenados. Así que fundó su propia iglesia. Eventualmente Dios hizo surgir a muchos santos que combatieran esta solución equivocada y trajeran de regreso a las personas a la Iglesia fundada por Cristo.

San Francisco de Sales fue uno de ellos. Poniendo en riesgo su vida, recorrió Suiza, donde los calvinistas eran muy populares, predicando el Evangelio con verdad y amor. Muchas veces fue golpeado en su camino y dejado por muerto. Un día le preguntaron cuál era su postura en relación al escándalo que causaban tantos de sus hermanos sacerdotes. Lo que él dijo es tan importante para nosotros hoy como lo fue en aquel entonces para quienes lo escucharon.

Él no se anduvo con rodeos. Dijo: “Aquellos que cometen ese tipo de escándalos son culpables del equivalente espiritual a un asesinato, destruyendo la fe de otras personas en Dios con su pésimo ejemplo”. Pero al mismo tiempo advirtió a sus oyentes: “Pero yo estoy aquí entre ustedes hoy para evitarles un mal aún peor. Mientras que aquellos que causan el escándalo son culpables de asesinato espiritual, los que acogen el escándalo -los que permiten que los escándalos destruyan su fe-, son culpables de suicidio espiritual.”. Son culpables, dijo él, “de cortar de tajo su vida con Cristo, abandonando la fuente de vida en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía”. San Francisco de Sales anduvo entre la gente de Suiza tratando de prevenir que cometieran un suicidio espiritual a causa de los escándalos. Y yo estoy aquí hoy para predicarles lo mismo a ustedes. ¿Cuál debe ser entonces nuestra reacción?

Otro gran santo que vivió en tiempos particularmente difíciles también puede ayudarnos. El gran San Francisco de Asís vivió alrededor del año 1200, que fue una época de inmoralidad terrible en Italia central. Los sacerdotes daban ejemplos espantosos. La inmoralidad de los laicos era aún peor. San Francisco mismo, siendo joven, había escandalizado a otros con su manera despreocupada de vivir. Pero eventualmente, se convirtió al Señor, fundó a los Franciscanos, ayudó a Dios a reconstruir Su Iglesia y llegó a ser uno de los más grandes santos de todos los tiempos.

Una vez, uno de los hermanos de la Orden de Frailes Menores le hizo una pregunta. Este hermano era muy susceptible a los escándalos. “Hermano Francisco,” le dijo, “¿qué harías tu si supieras que el sacerdote que está celebrando la Misa tiene tres concubinas a su lado?”. Francisco, sin dudar un sólo instante, le dijo muy despacio: “Cuando llegara la hora de la Sagrada Comunión, iría a recibir el Sagrado Cuerpo de mi Señor de las manos ungidas del sacerdote.”

¿A dónde quiso llegar Francisco? Él quiso dejar en claro una verdad formidable de la fe y un don extraordinario del Señor. Sin importar cuán pecador pueda ser un sacerdote, siempre y cuando tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia -en Misa, por ejemplo, cambiar el pan y el vino en la carne y la sangre de Cristo, o en la confesión, sin importar cuán pecador sea él en lo personal, perdonar los pecados del penitente, Cristo mismo actúa en los sacramentos a través de ese ministro. Ya sea que el Papa celebre la Misa o que un sacerdote condenado a muerte por un crimen celebre la Misa, en ambos casos es Cristo mismo quien actúa y nos da Su cuerpo y Su sangre.

Así que lo que Francisco estaba diciendo en respuesta a la pregunta de su hermano religioso al manifestarle que él recibiría el Sagrado Cuerpo de Su Señor que sus manos ungidas del sacerdote, es que no iba a permitir que la maldad o inmoralidad del sacerdote lo llevaran a cometer suicidio espiritual. Cristo puede seguir actuando y de hecho actúa incluso a través del más pecador de los sacerdotes. ¡Y gracias a Dios que lo hace! Y es que si siempre tuviéramos que depender de la santidad personal del sacerdote, estaríamos en graves problemas.

Los sacerdotes son elegidos por Dios de entre los hombres y son tentados como cualquier ser humano y caen en pecado como cualquier ser humano. Pero Dios lo sabía desde el principio. Once de los primeros doce Apóstoles se dispersaron cuando Cristo fue arrestado, pero regresaron; uno de los doce traicionó al Señor y tristemente nunca regresó. Dios ha hecho los sacramentos esencialmente “a prueba de los sacerdotes”, esto es, en términos de su santidad personal. No importa cuán santos estos sean o cuán malvados, siempre y cuando tengan la intención de hacer lo que hace la Iglesia, entonces actúa Cristo mismo, tal como actuó a través de Judas cuando Judas expulsó a los demonios y curó a los enfermos.

Así que, de nuevo, les pregunto: ¿Cuál debe ser la respuesta de la Iglesia a estos actos? Se ha hablado mucho al respecto en los medios. ¿Tiene la Iglesia que trabajar mejor, asegurándose que nadie con predisposición a la pedofilia sea ordenado? Absolutamente. Pero esto no sería suficiente. ¿Tiene la Iglesia que actuar mejor para tratar estos casos cuando sean reportados? La Iglesia ha cambiado su manera de abordar estos casos y hoy la situación es mucho mejor de lo que fue en los años ochenta, pero siempre puede ser perfeccionada.

Pero aún esto no sería suficiente. ¿Tenemos que hacer más para apoyar a las víctimas de tales abusos? ¡Sí, tenemos que hacerlo, tanto por justicia como por amor! Pero ni siquiera esto es lo adecuado. El Cardenal Law ha hecho que la mayoría de los rectores de las escuelas de medicina en Boston trabajen en el establecimiento de un centro para la prevención del abuso en niños, que es algo que todos nosotros debemos apoyar. Pero ni siquiera esto es una respuesta suficiente ¡La única respuesta adecuada a este terrible escándalo, -, como San Francisco de Sales reconoció en 1600 e incontables otros santos han reconocido en cada siglo-, es la SANTIDAD!

¡Toda crisis que enfrenta la Iglesia, toda crisis que el mundo enfrenta, es una crisis de santidad! La santidad es crucial, porque es el rostro autentico de la Iglesia. Siempre hay personas -un sacerdote se encuentra con ellas regularmente, ustedes probablemente conocen a varias de ellas también-, que usan excusas para justificar por qué no practican su fe, por qué lentamente están cometiendo suicidio espiritual. Puede ser porque una monja se portó mal con ellos cuando tenían 9 años. O porque no entienden las enseñanzas de la Iglesia sobre algún asunto particular.

Indudablemente habrá muchas personas estos días -y ustedes probablemente se encontraran con ellas- que dirán: “¿Para qué practicar la fe, para qué ir a la Iglesia, si la Iglesia no puede ser verdadera, cuando los así llamados elegidos son capaces de hacer el tipo de cosas que hemos estado leyendo?” Este escándalo es como un perchero enorme donde algunos trataran de colgar su justificación para no practicar la fe. Por eso es que la santidad es tan importante. Estas personas necesitan encontrar en todos nosotros una razón para tener fe, una razón para tener esperanza, una razón para responder con amor al amor del Señor.

Las bienaventuranzas que leemos en el Evangelio de hoy son una receta para la santidad. Todos necesitamos vivirlas más. ¿Tienen que ser más santos los sacerdotes? Seguro que sí. ¿Tienen que ser más santos los religiosos y religiosas y dar un testimonio aún mayor de Dios y del Cielo? Absolutamente. Pero todas las personas en la Iglesia tienen que hacerlo, ¡incluyendo a los laicos! Todos tenemos la vocación de ser santos y esta crisis es una llamada para que despertemos.

Estos son tiempos duros para ser sacerdote hoy. Son tiempos duros para ser católicos hoy. Pero también son tiempos magníficos para ser un sacerdote hoy y tiempos magníficos para ser católicos hoy. Jesús dice en las bienaventuranzas que escuchamos hoy: “Bienaventurados serán cuando los injurien, y los persigan y digan con mentira toda clase de mal contra ustedes por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes.” Yo he experimentado de primera mano esta bienaventuranza, al igual que otros sacerdotes que conozco.

A principios de esta semana, cuando terminé de hacer ejercicio en un gimnasio local, salía yo del vestidor con mi traje negro de clérigo. Una madre, apenas me vio, inmediata y apresuradamente apartó a sus hijos del camino y los protegió de mí mientras yo pasaba. Me miró cuando pasé y cuando me había alejado lo suficiente, respiró aliviada y soltó a sus hijos como si yo fuera a atacarlos a mitad de la tarde en un club deportivo.

Pero mientras que todos nosotros quizá tengamos que padecer tales insultos y falsedades por causa de Cristo, de hecho debemos regocijarnos. Es un tiempo fantástico para ser cristianos hoy, porque es un tiempo en el que Dios realmente necesita de nosotros para mostrar Su verdadero rostro. En tiempos pasados en Estados Unidos, la Iglesia era respetada. Los sacerdotes eran respetados. La Iglesia tenía reputación de santidad y bondad. Pero ya no es así. Uno de los más grandes predicadores en la historia estadounidense, el Obispo Fulton J. Sheen, solía decir que él prefería vivir en tiempos en los que la Iglesia sufre en vez de cuando florece, cuando la Iglesia tiene que luchar, cuando la Iglesia tiene que ir contra la cultura.

Esas épocas para que los verdaderos hombres y las verdaderas mujeres dieran un paso al frente y contaran. “Hasta los cadáveres pueden flotar corriente abajo,” solía decir, señalando que muchas personas salen adelante fácilmente cuando la Iglesia es respetada, “pero se necesita de verdaderos hombres, de verdaderas mujeres, para nadar contra la corriente.” ¡Qué cierto es esto!

Hay que ser un verdadero hombre y una verdadera mujer para mantenerse a flote y nadar contra la corriente que se mueve en oposición a la Iglesia. Hay que ser un verdadero hombre y una verdadera mujer para reconocer que cuando se nada contra la corriente de las críticas, estamos más seguros que cuando permanecemos adheridos a la Roca sobre la que Cristo fundó su Iglesia. Este es uno de esos tiempos. Es uno de los grandes momentos para ser cristianos.

Algunas personas predicen que en esta región la Iglesia pasará tiempos difíciles y quizá sea así, pero la Iglesia sobrevivirá, porque el Señor se asegurará de que sobreviva. Una de las más grandes réplicas en la historia sucedió justamente hace unos 200 años. El emperador francés Napoleón engullía con sus ejércitos a los países de Europa con la intención final de dominar totalmente el mundo.

En aquel entonces dijo una vez al Cardenal Consalvi: “Voy a destruir su Iglesia” El Cardenal le contestó: “No, no podrá”. Napoleón, con sus 150 cm. de altura, dijo otra vez: “¡Voy a destruir su Iglesia!” El Cardenal dijo confiado: “No, no podrá.! Ni siquiera nosotros hemos podido hacerlo!”. Si los malos Papas, los sacerdotes infieles y miles de pecadores en la Iglesia no han tenido éxito en destruirla desde su interior -le estaba diciendo implícitamente al general- ¿cómo cree que Ud. va a poder hacerlo?

El Cardenal apuntaba a una verdad crucial. Cristo nunca permitirá que Su Iglesia fracase. El prometió que las puertas del infierno no prevalecerían sobre Su Iglesia, que la barca de Pedro, la Iglesia que navega en el tiempo hacia su puerto eterno en el cielo, nunca se volcará, no porque aquellos que van en ella no cometan todos los pecados posibles para hundirla, sino porque Cristo, que también está en la barca, nunca permitirá que esto suceda. Cristo sigue en la barca y Él nunca la abandonará.

La magnitud de este escándalo podría ser tal, que de ahora en adelante ustedes encuentren difícil confiar en los sacerdotes de la misma manera como lo hicieron en el pasado. Esto puede suceder y podría no ser tan malo. ¡Pero nunca pierdan la confianza en el Señor! ¡Es Su Iglesia! Aún cuando algunos de Sus elegidos lo hayan traicionado, Él llamará a otros que serán fieles, que los servirán a ustedes con el amor que merecen ser servidos, tal como ocurrió después de la muerte de Judas, cuando los once Apóstoles se pusieron de acuerdo y permitieron que el Señor eligiera a alguien que tomara el lugar de Judas y escogieron al hombre que terminó siendo San Matías, quien proclamó fielmente el Evangelio hasta ser martirizado por él.

¡Este es un tiempo en el que todos nosotros necesitamos concentrarnos aún más en la santidad! ¡Estamos llamados a ser santos y cuánto necesita nuestra sociedad ver ese rostro hermoso y radiante de la Iglesia! Ustedes son parte de la solución, una parte crucial de la solución. Y cuando caminen al frente hoy para recibir de las manos ungidas de este sacerdote el Sagrado Cuerpo del Señor, pídanle a Él que los llene de un deseo real de santidad, un deseo real de mostrar Su auténtico rostro.

Una de las razones por las que yo estoy aquí como sacerdote para ustedes hoy es porque siendo joven, me impresionaron negativamente algunos de los sacerdotes que conocí. Los veía celebrar la Misa y casi sin reverencia alguna dejaban caer el Cuerpo del Señor en la patena, como si tuvieran en sus manos algo de poco valor en vez de al Creador y Salvador de todos, en vez de a MI Creador y Salvador. Recuerdo haberle dicho al Señor, reiterando mi deseo de ser sacerdote: “¡Señor, por favor, déjame ser sacerdote para que pueda tratarte como Tú mereces!” Eso me dio un ardiente deseo de servir al Señor.

Quizá este escándalo les permita a ustedes hacer lo mismo. Este escándalo puede ser algo que los conduzca por el camino del suicidio espiritual o algo que los inspire a decir, finalmente, “Quiero ser santo, para que yo y la Iglesia podamos glorificar Tu nombre como Tú lo mereces, para que otros puedan encontrarte en el amor y la salvación que yo he encontrado.” Jesús está con nosotros, como lo prometió, hasta el final de los tiempos. Él sigue en la barca. Tal como a partir de la traición de Judas, Él alcanzo la más grande victoria en la historia del mundo, nuestra salvación por medio de Su Pasión, muerte y Resurrección, también a través de este episodio Él puede traer y quiere traer un nuevo renacimiento de la santidad, para lanzar unos nuevos Hechos de los Apóstoles en el siglo XXI, con cada uno de nosotros -y esto te incluye a TI- jugando un papel estelar.

Ahora es el tiempo para que los verdaderos hombres y mujeres de la Iglesia se pongan de pie. Ahora es el tiempo de los santos. ¿Cómo vas a responder tú?

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Empecemos a respondernos queridos míos… así sea.

21 comentarios
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  1. Muy buen aporte. Gracias.

    Dios bendiga su trabajo.

  2. “Estar en continua oración para no caer en la tentación” – UN BUEN ANÁLISIS REALISTA EN TORNO A LOS ACONTECIMIENTOS: DIVINO E HUMANO DE UNA IGLESIA EN MARCHA HACIA LA CASA PATERNA.

    UNIDOS EN CRISTO Y POR MARÍA.

    SALUDOS

  3. Dios nos revela misterios pero también retos… parece ser la palabra del siglo XXI y nosotros como Iglesia peregrina… caminamos buscando al Señor…
    Gracias por el artículo….

    Somos Iglesia como la naturaleza divina y humana…

    David
    Encargado de Ed.Religiosa Colegio Meiggs. Perú

  4. Hola, gracias por enviarnos estas luces que me ayudarán a dar respuesta a mis alumnos. Oremos por todos los sacerdotes. Bendiciones.

    Victoria.

  5. “Donde abundó el pecado sobreabundó la Gracia”. Nuestra Fe no será jamás defraudada si la hemos puesto en Jesús, nuestro Señor.

  6. Gracias por este artículo… indudablemente que vamos en la barca (nuestra Iglesia) que a veces puede parecer que se hunde, pero con Jesús tenemos el don de la fe y Él va con nosotros…. Oremos por el papa y por todos los sacerdotes.

  7. — “Él les dio el poder de expulsar a los demonios”
    ¿Demonios? Si alguno de ustedes vio verdaderamente a un demonio cuéntemelo, necesito saber. ¿Sabían -según otras creencias- solo saliendo en cuerpo astral se logra ver todo? ¿Ustedes lo han hecho? ¿Afirman que se puede? ¿Si no se puede cual es su argumento?.

    —”El Evangelio nos dice que Él permitió que Satanás entrara en él y luego vendió al Señor por treinta monedas en Getsemaní, simulando un acto de amor para entregarlo.”
    ¿O sea que todos los actos cometidos van a ser causa o de Dios o de Satanas?. Si supuestamente tenemos libre albedrío, somos almas de Dios y tiene infinito amor por nosotros,¿por que permitiría eso?. Esta duda no quiero que la tomen a mal pero es que es una duda existencial.

    “A VECES LOS ELEGIDOS DE DIOS LO TRAICIONAN”
    Me parece que basarse en un hecho que pasó, “Él” justifica convenientemente el abuso sexual. Otra vez una excusa a favor de la iglesia.

    Por último algo que va sonar que viene de un ateo de ley:

    “La religión ha convencido a la gente de que hay un hombre invisible que vive en el cielo y este hombre invisible mira lo que estás haciendo cada minuto de cada dia, y este hombre invisible tiene una lista de 10 cosas que no quiere que hagas y si haces alguna de estas 10 cosas, vas a un lugar especial a sufrir y a arder, a sentir dolor, llorar y gritar por toda la eternidad y el fin de los tiempos…………. pero él te ama!!!”

  8. Me faltaba:
    “Nadie adora a los dioses, sino al supuesto poder que él nos presta.”
    “Creer en dioses es fácil, difícil es creer en el estúpido que los inventa.”
    “Es una maldad decirle la verdad dolorosa a quien ha vivido en la mentira, pero es una peor maldad quedarse callado”

  9. En el sitio web del padre Landry se indica que su obispo es franciscano, pero él no.

  10. Buen día Víctor y gracias por tu aporte. Sucede que en muchas páginas se refiere a él como eso. ¿Será diocesano entonces?

  11. Respondiendo a Iván cuyos argumentos son típicos de los principiantes ateos:

    1.- Es obvio que una realidad metafísica como lo es un demonio no los verás ni de asomo con la vista sensible. Pero existen y se admite su existencia por deducción racional metafísica y por la revelación (aunque si quieres obviamos esto último). Ahora, si sigues así yo también te diré: ¿el átomo existe? no lo hemos visto, pero deducimos que está allí, ¿se ve tu inteligencia Iván?, pues ni tu mismo la has visto, pero nadie duda de que la tengas (así seas ateo jajaja). Hay realidades existentes que no pueden verse sensiblemente.

    2.- Dios permite que seamos tentados, pero la determinación de decirle sí o no a la tentación es únicamente nuestra, eso es libre albedrío, a no ser que pienses que no deberíamos ser tentados… vaya mundo el tuyo…. Una tentación es una prueba y no te hagas al estrecho que todos pasamos por pruebas, en el colegio, la universidad o los retos mismos de la vida.

    3.- ¿Acaso piensas que al ser cristiano nadie debería fallar?, pues tú lo has deducido, NADIE DEBERÍA, pero existe el libre albedrío que abre la posibilidad a que hagamos lo que no debiéramos. Y acá si que hay un argumento súper hipócrita, porque reconocemos nuestros errores pero jamás permitiremos que se nos carguen como si fuéramos los únicos responsables de todo por ser creyentes.

    4.- Tu visión del Dios que todo lo ve, debe ser de una religión nueva porque yo tampoco creo en ese tipo de Dios al que te refieres. Con ese tipo de Dios yo también sería ateo jajajaja pero resulta que el Dios en que creemos no es ese esperpento que acabas de describir.

    Saludos Iván

  12. A mí también me faltaba:

    1. Yo y muchísimos creyentes no somos mercenarios que adoramos a alguien por favores prestados y mucho menos Dios Yavhe es un mono de organillero.
    2. Bueno pués, has hecho una tremenda pregunta que me daría pie -si estuviésemos en un debate- a sacarte el chollo ¿y quién creó a Dios?
    3. Para temas opinables, tienes toooooda la razón.

  13. Gracias padre por ese artículo tan hermoso. Para mí no hay ningún problema que algunos sacerdotes hayan fallado, como católica convencida seguiré amando y respetando la Santa Madre Iglesia. Los sacerdotes como humanos nos pueden fallar, pero Cristo no nos fallará, Él lo prometió con sus palabras: “Yo estaré con ustedes hasta el fin de su historia”. Nosotros y el demonio hemos querido destruir su iglesia, pero ninguna obra salida de las manos del Creador puede ser destruida. Él sigue con su iglesia y la protegerá hasta el final, porque dice la Escritura: “El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán” Necesitamos en estos momentos dedicar más tiempo a la oración para ser mejores católicos y mejores hijos de nuestra amada iglesia.
    Gracias padre nuevamente.
    Offir

  14. Gracias por su valiente y hermoso testimonio. Verdaderamente todos los bautizados somos Iglesia y a “pesar de los pesares”-nuestros pecados-, Nuestro Señor estará con nosotros hasta el fin de los tiempos. Su Palabra no puede fallar. Son necesarios la oración y los sacramentos para ser fieles a su Iglesia. Su ayuda no nos faltará a través de la Stsma Virgen. Muchas gracias padre Roger.

  15. Realmente no hay madre iglesia (la iglesia es el cristiano verdadero) Rom. 8:1 dice que hay que vivir en el espíritu porque si no aunque seas cristiano te vas al infierno. La religión es inventada por los hombres, la iglesia católica fue creada por el emperador Constantino en el año 325 después de Cristo y fue lo peor que le ha pasado al verdadero Cristianismo: La libertad de culto, porque la iglesia de Cristo se ha enfriado y muchos que quieren servir a Dios, están por caminos errados por la hipocresía de falsos maestros vestidos de religiosos. Hay que arrepentirse y convertirse, la religión no resuelve nada. Ver rom 1:16.

  16. Hola Oscar, por tus argumentaciones debo suponer que eres un hermano protestante pues son los mismos argumentos que manejan todos (hasta las sectas adventistas).
    Los dos errores más comunes concernientes a la Iglesia son: 1.- La creencia de que los cristianos surgieron primero y la Iglesia después; 2.- Que para justificar a la Iglesia hemos de recurrir al Nuevo Testamento, que precedió a la Iglesia. Respecto al primer error: El cuerpo místico de Cristo fue el principio de la Iglesia y los apóstoles constituyeron su primera prolongación. La iglesia no tuvo su origen en la voluntad del hombre. Con respecto al segundo error, la Iglesia existió durante el imperio romano antes de que se escribiese ni un solo libro del Nuevo Testamento. El evangelio procede de la Iglesia y no la Iglesia del evangelio.

    Muchas veces y con frecuencia nos parece más difícil creer en la Iglesia que creer en Dios. Pero cuando separamos nuestra fe en Dios de nuestra fe en la Iglesia, nos convertimos en incrédulos. Dios nos ha dado la Iglesia, como el lugar donde Él se hace Dios-con-nosotros. Y ella es la gran manifestación, en la tierra, de la gloria, del misterio y del amor de Dios.

    La Iglesia fue, primariamente instituida por Nuestro Señor, cuando lleva a cabo la elección de los doce apóstoles (Mt 10,1-4; Mc 3,13-19; Lc 6,13-19). Con posterioridad son varios los pasajes evangélicos en los que de forma más menos directa se alude a la Iglesia de Cristo, pero el más conocido y rotundo de ellos es el que se refiere a lo ocurrido en Cesaréa de Filippo; donde: “El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Tomando la palabra, Simón Pedro dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Y Jesús respondiendo dijo: Bienaventurado tú Simón Bar Jona, porque no es la carne ni la sangre quien esto te ha revelado, sino mi Padre, que está en los cielos. Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificare yo mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces ordeno a los discípulos que a nadie dijeran que Él era el Mesías”. (Mt 16,15-20).

    La Iglesia de Cristo después de su muerte y resurrección, el impulso y control de esta, quedó en manos del Espíritu Santo. Los apóstoles no crearon la Iglesia, ellos solo fueron unos meros ejecutores de las mociones e inspiraciones del Espíritu Santo, porque no hay poder, en la Iglesia que no sea una manifestación de la gracia del Espíritu Santo. Lo que el alma es al cuerpo del hombre, eso es el Espíritu Santo al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. El Espíritu Santo hace en toda la Iglesia, lo que el alma hace en todos los miembros de un mismo cuerpo.

  17. Mientras la iglesia nuestra no se ventile… seguirá cometiendo los errores de las instituciones que no se adaptan a los signos de los tiempos como lo decía nuestro papa Juan XXIII, seguirán apareciendomás Albertos Cutié que en cada país hay varios, y no todo la culpa es de ellos sino de nuestro propio anquilosamiento.

    No somos una iglesia viva sino anquilosada, adaptada a las conveniencias de poder, de economía de qué dirán, y deján en manos de los más viejos las definiciones doctrinales…. pero nunca evalúan la condición humana y del entorno de los católicos jóvenes, llamense curas, seminaristas o laicos.

    Entre más leo la historia de la Iglesia y más estudio el entorno conventual más me convenzo de esta verdad de a puño, El señor está triste con una iglesia anquilosada que cada día se anquilosa más como le conviene a los altos gerarcas de nuestra iglesia.

    Con inmensa tristeza veo todos los días que la gente practica sacramentos menos, y sobre todo VALORES Y PRINCIPIOS cesgados por el anquilosamiento, la falta de tolerancia, de respeto por los otros por el nuevo mundo que exige una iglesia nueva, que con principios de hace dos siglos quiere ver el mundo cambiante de la tecnologia…
    Perdon Señor por mis anquilosados gerarcas…. PERDONALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN

    GILDARDO
    sociólogo, psicólogo, miembro de la academia de Historia eclesiástica

  18. Excelente homilia….. me siento privilegiada por haber nacido en un hogar católico, tengo la convicción de tener la plenitud de la verdad….. por mi SANTA IGLESIA CATOLICA…. hasta mi sangre diera…. dichosos los perseguidos por causa de su fe.

  19. Gracias P. Aldo, por este hermoso articulo, nos da muchos argumentos, aunque le comparto que en una entrevista estupenda el padre Jorge Loring SJ, claramente lo dijo, si entre los elegidos de Jesus, hubo un Judas, que se espera.

    Amo profundamente a mi Iglesia, y agradezco infinitamente a Dios el regalo de la fe, y el haberme dado unos padres que alimentaron mi fe, habrá que seguir luchando para ser santos, y dar testimonio con nuestra vida del amor de Dios.

    Gracias

  20. Gracias a ti Maria Teresa y si es cierto que el P. Loring, como jesuita de los buenos siempre tiene firmaditos muy interesantes jajaja pero debo aclararte que no soy Padre, soy un laico como todos los demás al igual que los miembros del equipo que buscamos la santidad en medio de la vida ordinaria. Bendiciones y sigue visitando nuestra web

  21. ¡gracias a DIOS QUE SOY CATÒLICA APOSTOLICA ! PASE LO QUE PASE, SIEMPRE AHÌ, BIEN DENTRO DE MI DEVOCIÒN. SOMOS LOS SERES HUMANOS LOS QUE FALLAMOS, NUNCA LOS VALORES DEL ESPIRITU SANTO. MI PARROCO NOS INSTA TODOS LOS DÌAS A TRABAJAR EN PRO DE NUESTRA SANTIDAD, DIFÌCIL PERO NO IMPOSIBLE. DIOS LOS BENDIGA A TODOS LOS Q ENTREGAN SU OPINION,SON SALUDABLES.

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