“Jesús educa con autoridad porque es auténtico y es la verdad.”

S.S. BENEDICTO XVI EN BARCELONA – Lo que muchos católicos “políticamente correctos” no se atreven a decir.

nov 9th, 2010 | By | Category: Religión, Teología y Vida Eclesial

Por ALDO LLANOS MARÍN

No caben dudas que la visita de su santidad el Papa Benedicto XVI a España, ha hecho que los ojos del mundo se posen sobre él al generar diversas y muy variadas reacciones debido en su mayor parte, a su virtud poco común en estos tiempos de relativismo de decir las cosas claras y por su nombre, sin paliativos ni maquillajes propios del lenguaje “políticamente correcto”.

Benedicto XVI ha emprendido su “proyecto Marshall” para la iglesia católica, ha emprendido la no poca monumental tarea de recristianizar un continente que nos dio a los hispanoamericanos la fe y los valores de occidente, que nos dio el evangelio de Jesucristo transportado en las carnes de muchos misioneros que hicieron posible un mismo lenguaje unificador entre culturas y razas disímiles y lo hizo precisamente mediante un gesto simbólico: la dedicación de la catedral de la Sagrada Familia en Barcelona, la ciudad más laicista y anti clerical de la España post modernista, la España de Zapatero, la España que ha elegido vivir en su mayoría (al menos eso nos dice la elección de candidatos anti cristianos promotores y ejecutores de políticas anti cristianas) de espaldas a Dios.

Pero se preguntarán ¿dedicación?, ¿a qué o a quién? Se los explico. La dedicación de un templo es la encomendación a Dios de modo especial a partir de un lugar consagrado y el leiv motiv de Benedicto XVI sería la recristianización de Europa, la recristianización de una sociedad neo pagana. Solamente se puede llamar Basílica a aquellos templos a los cuales el Sumo Pontífice les concede ese honor especial y en cada país hay algunos. San Agustín recomendaba: “Cuando recordemos la Consagración de un templo, pensemos en aquello que dijo San Pablo: ‘Cada uno de nosotros somos un templo del Espíritu Santo’. Ojalá conservemos nuestra alma bella y limpia, como le agrada a Dios que sean sus templos santos. Así vivirá contento el Espíritu Santo en nuestra alma”.

Pues resulta que siempre que publico mis ideas globales en el wall de mi facebook me escriben algunas personas para decirme de todo, a favor y en contra por lo que no lo he pensado dos veces e intentaré aclarar y ampliar lo escrito en aquellas líneas porque no soy de los que piensan que el Creador nos haya dado la palabra para ocultar el pensamiento, (mi posición militante y razonable todos ya lo conocen).

Está claro que vivimos una crisis muy grave en la Iglesia lo que se refleja en la decadente sociedad civil (en el llamado “primer mundo”) y política (sobre todo en el llamado “tercer mundo”), pero no será ni la primera ni la última crisis que afronte la Iglesia y por ende el mundo. A través de la televisión por cable e internet hemos sido testigos en primera fila de como el Papa ha tenido que afrontar ambientes marcadamente hostiles, con una prensa sensacionalista y mediática nada favorable y colectivos homosexuales, socialistas y laicistas (financiados yo no sé por quien) protestando con pancartas o besos gay públicos entre los más “inofensivos” hasta los más agresivos que entretejiendo remilgados argumentos “legales”, buscaban la encarcelación del sumo pontífice. ¿Pero por qué tanto encono?, ¿de dónde vienen estos odios y rencores hacia el que es el sucesor del Cristo, el Dios que vino para salvarnos del pecado hasta el extremo de su ignomiosa muerte en nuestras propias manos?

La raíz de las protestas contra el Papa

Mucho se podría decir bajo un subtítulo tan sugerente como este por lo que no ahondaré demasiado en el tiempo. Diré que todo empezó hace unos quinientos años, cuando algunos se empeñaron en proclamar la autonomía del hombre frente a Dios. Al fin y al cabo este el resumen de la doctrina del libre examen de Martín Lutero (1483-1546) padre y gestor del último gran cisma religioso de occidente y causante de la multiplicidad de credos evangélicos de la actualidad. (Si tiene una iglesia evangélica bullanguera y pachanguera cerca a casa, ya sabe a quién echarle la culpa). Por el libre examen, CUALQUIERA que sepa leer podría interpretar a su manera lo que la Biblia nos estaría exigiendo a los hombres en nuestra vida, pero ¿y el magisterio de la Iglesia?, ¿y las líneas maestras que marcaron el Papa en comunión con los obispos para evitar que el pueblo se desbande y llegue a conclusiones erradas y/o heréticas?, pues con Lutero muchos le dijeron lo que hoy se repite en Barcelona: “Papa – Iglesia Católica, NO QUEREMOS QUE NOS DIGAS COMO TENEMOS QUE VIVIR PORQUE NOSOTROS SOMOS LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS”.

Al oír los campesinos alemanes esta propuesta de autonomía radical, les faltó tiempo para hacer el siguiente razonamiento: si no hay nadie que me pueda decir lo que yo debo hacer en el orden religioso, mucho menos me podrá dictar ninguna autoridad terrenal  mis deberes sociales y políticos. Y ese fue el principio de la revolución campesina de los años 1524 a 1525. Pero al necesitar Lutero el apoyo de los príncipes alemanes para separarse de Roma, concretó su proclama, al afirmar que el libre examen sólo era patrimonio del príncipe ¡faltaba más! En cuanto a los campesinos, Lutero fue expeditivo y se dirigió a los príncipes alemanes en estos términos: “exterminarles como a perros”. Y en medio de ese bañó de sangre nacía el Estado confesional. Los príncipes católicos hicieron lo propio, aunque sin separarse religiosamente de Roma. Bajo el conocido lema del cuius regio, eius religio, -según sea la religión del rey, así será la religión del reino- la libertad de elección de religión era  una decisión del príncipe, que se convertía en ley para todos los súbditos. A los disidentes sólo les quedaba la posibilidad de emigrar.

¿Qué se puede advertir de todo esto? Pues muchas cosas. Los países de mayor desbande moral, léase: países que legislaron a favor del “matrimonio” gay con adopción de niños, del aborto, de la eutanasia, del consumo libre de marihuana, del hedonismo y la “educación sexual” pansexualista como Holanda, Dinamarca, Suecia, etc. son países que no fueron católicos a las finales y en los que ese modelo de estado confesional y “libre de las ataduras de Roma y de las imposiciones del Papa” en los que sus ciudadanos eran libres de interpretar las escrituras y así preservarían la pureza de la fe de la corrupción vaticana, fueron presa fácil de los posteriores ataques en contra de la fe y hoy por hoy viven tal cual nunca lo imaginaron sus tatarabuelos.

Pero continuaré diciendo que los siglos XIX y XX fueron del intento de democratizar ese principio de autonomía, que ya se había reconocido a los príncipes siglos antes. De manera que la Ilustración y la Revolución Francesa –otra vez con baño de sangre- proclamaron que el hombre es un ser autónomo que se puede dar a sí mismo sus propias leyes, sin referencia alguna a un Creador y menos si este Creador es el defendido por el Papa. Para eso el deísmo, sin negar su existencia, había rebajado a Dios de categoría, de Creador del universo a encargado de mantenimiento del mundo, otorgándole unos títulos tan pomposos como los de gran albañil del mundo o el de relojero, que ajusta las agujas para que den la hora exacta. Y fue así como se universalizó en la cultura occidental el concepto de autonomía del hombre, si bien es cierto que esta propuesta por entonces sólo se dirigía a la cabeza del hombre. Esta fría y cerebral propuesta, unida a la tradición de tantos siglos de Cristianismo no tuvo una general aceptación, sino pregúntenle a aquellos paladines de la “Igualdad, Libertad y Fraternidad”, los ejércitos jacobinos, que masacraron a los ciento veinte mil campesinos en la Vendée, al oeste de Francia, que se negaron a desembarcar a su Dios y a su sucesor, el Papa, de sus vidas.

Pero sigamos con la historia. Durante el pontificado de San Pío X (1903-1914) surgió el modernismo, un movimiento en principio circunscrito a unos cuantos clérigos, que en resumen es el intento de edificar la Iglesia sobre el cimiento del principio de autonomía del hombre, por lo que el modernismo, en justicia, fue calificado por San Pío X como el conjunto de todas las herejías. Y en esta ocasión los herejes, formados en el pensamiento dialéctico, se consideraron a sí mismos, como un  elemento de progreso: los modernistas, como tesis, se oponían a la antítesis, la Iglesia tradicional y jerárquica, y en esta lucha dialéctica se progresaba hacia la síntesis. Esto les obligaba a camuflarse, para quedarse dentro de la Iglesia, hasta que llegase el momento de presentar la batalla abierta. La “Teología de la Liberación” hacía su debut en la historia.

Y eso fue lo que sucedió durante la década de los sesentas, pero no en el mayo del 68 francés como se podría pensar, sino en el ferragosto romano de ese mismo año tras la publicación de la Humanae vitae en el sexto año del pontificado de Pablo VI, el 25 de julio de 1968. En el verano de 1968, se levantaron en guerra abierta contra la Iglesia un buen número de católicos, dirigidos por los clérigos modernistas, que desde el pontificado de San Pío X habían crecido, y por entonces ya eran legión, como los endemoniados de Gerasa. Esta vez el diablo proponía localizar el disfrute de la autonomía del hombre un poco más debajo de su cabeza y así no fue difícil convencer a todas estas huestes para que levantaran la bandera del “progreso” en la Iglesia. Ahora sí, en este momento salieron de la clandestinidad y formaron en orden de batalla los Kung, Boff, Sobrino, González Faus, y demás para reclamar en resumidas cuentas UNA NUEVA AUTONOMÍA DEL HOMBRE FRENTE AL PAPA (en términos muy marxistas se catalogaba a la jerarquía católica con el Papa a la cabeza, como una “estructura de poder” por lo que propusieron entre otras cosas, elecciones democráticas en la Iglesia en reemplazo del cónclave para elegir al Santo Padre). -Nota: Leer el artículo “101 DÁLMATAS” escrita por el padre Ignacio Mugüiro S.J. en esta categoría (Religión, Teología y Vida eclesial)-.

Lo cierto es que, desde 1968 hasta el día de hoy, el número de personas en rechazo a la Iglesia y a la figura del Papa no ha dejado de crecer, y a mi juicio, todo empieza o se asiente en el mismo seno del cristianismo: HEMOS SIDO NOSOTROS LOS CATÓLICOS LOS QUE HEMOS ORIGINADO ESTO AL QUERER HACER LAS COSAS A NUESTRA MANERA, de modo que todas las irreverencias actuales tienen como autores primigenios a los mismos que han despotricado de la Iglesia desde dentro durante mucho tiempo. ¿Entonces porque rasgarnos las vestiduras al ver como grupetes de personas y colectivos protestan contra el Papa si nosotros lo hemos hecho primero desde dentro?

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Nota: En “La raiz de las protestas contra el Papa” transcribo algunos párrafos del artículo “La moral de virtud complaciente” de  Javier Paredes (Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá) publicado en el “Diario Ya” de España.

5 comentarios
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  1. Saludos, con respecto a la afirmación de que Martín Lutero es la raíz de las críticas a la iglesia pienso que está fuera de contexto y es una afirmación muy absurda, debido a que la iglesia católica está segando lo que ha sembrado (Gálatas 6:7), como ejemplo están los asesinatos cometidos (y que aún se cometen) en nombre de la iglesia católica y las “líneas maestras” que lo único que hicieron fue poner como norma de doctrina leyes de hombres y no el mensaje que está en la Biblia. Incluso pocas personas sabían de la existencia de la Biblia hasta antes de Martín Lutero.

    Recuerde esta promesa bíblica: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía” (Apocalípsis 3:1). La iglesia católica le había robado esta bendición a las personas, Martín Lutero la devolvió

    Dios le bendiga

  2. Hola Camilo y bienvenido al Tomás Alvira en donde todos son bienvenidos. Claro que sabía lo que escribía y por ello te lanzo una pregunta básica sobre la “libre interpretación”, ¿si tanto los hermanos protestantes arguyen que la Biblia es el único criterio de vida cristiana, en donde dice EXPLICITAMENTE que:

    1.- Cualquiera puede INTERPRETAR la Biblia Y ENSEÑARLA. Y ojo no me refiero a la simple lectura eh?
    2.- La Biblia es el único criterio válido sin tener en cuenta la TRADICIÓN APOSTÓLICA

    Una vez que lo encuentres entonces los católicos nos quedamos callados sobre el doctor Lutero, porque si te puedo demostrar las respuestas BÍBLICAS sobre la posición católica que se fundamenta:

    1.- El Magisterio (el papa y los obispos)
    2.- Biblia sí pero igual es la tradición

    TE ARGUMENTARÉ BIBLICAMENTE esperando tu respuesta primero, positiva o negativa.

    Dios te bendiga hermano.

  3. Hola queridos(as) lectores de la sagradas escrituras del Dios todo poderoso en mi opinión personal yo creo que para todas las cosas debemos pedir dirección no de hombre alguno sino de Dios ante tanto liberalismo humano que ha llevado este mundo a una situación similar a la de antes de la venida de nuestro señor Jesucristo cuando andanamos lejos de Dios en el mundo ahora tenemos una esperanza bien fundamentada que es en Cristo Jesús y en eso debemos enfocarnos, en tener una vida agradable ante nuestro Dios quien se dio así mismo por nuestros pecados así que debemos lo antes posible mantener una cada libre de contaminaciones de este mundo y buscar la santidad porque dice el señor en su palabra seguid la paz con todos y la santidad sin la cual nadie verá al señor; de manera que si realmente queremos ver un mundo mejor, con una buenas relaciones sociales debemos empezar por nosotros mismos y el día de mañana verás la diferencia. Sólo quiero terminar con estas cortas palabras. Porque el señor traerá a juicio toda obra sea buena o mala todos vamos a rendir cuentas un día no muy tarde. Dios les continúe bendiciendo amén.
    “Dios es bueno”

  4. Creamos en Jesucristo y en su palabra

  5. Nuevamente me quedo con el artículo. Inclusive leyendo los comentarios de los hermanos protestantes, creo que éste sitio definitivamente edifica. Enhorabuena y gracias por compartirlo y ser voz en donde tantos argumentan y … sólo eso. Incluso los Teólogos de la Liberación y en especial Boff, a quien tanto leí en mis inicios en la lectura de Teología (no basura interpretativa como hacen los hermanos protestantes) tiene una tendencia clara con sus respectivas directrices; y después de horas de su lectura y relectura e incluso de las propias incomodidades por la cuestión “progresista” se da uno cuenta de que bastó con el inicio (M. Lutero) para que cualquiera quisiera socavar la autoridad real de la Santa Madre Iglesia. Que Dios bendiga a todos, pero principalmente que nos lleve a no dejarnos engañar por doctrinas extrañas contrarias a la Fe.

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